Capítulo 12

Menudo polvazo acabamos de echar, increíblemente increíble, este tío sabe follar y de verdad.

Me baja la falda, y me coloca entera, solamente ese gesto me pone a mil.

  • Anda si esto también se te da bien.
  • Nena, hay pocas cosas que no se me den bien.

Qué creído el tío, pero me encanta!

Nos quedamos un rato más en el reservado, la música es la leche y Carlos me observa mientras bailo.

  • Venga anda, solo un baile que más da.
  • No cariño, no me gusta bailar.

Menudo soso, tras 20 minutos intentándolo, decido parar de insistir y seguir yo sola.

  • Nos tenemos que ir, corre, coge tus cosas.
  • ¿Qué pasa Carlos?, ¿Otra vez igual?
  • No Sofía, por favor, no pienses eso, me han llamado, mi madre está en el hospital.

Oh joder, vaya, y yo reclamándole. Cojo todo lo más rápido posible y vamos camino al coche.

  • Sofía de verdad, mi madre es un poco peculiar, es mejor que no la conozcas hoy, otro día te la presento.

Que pesadito, voy a ir con el, tampoco creo que sea para tanto.

  • Carlos, voy a ir contigo y punto, a cabezonería no me gana nadie así que tu decides.

Resopla, pero al final parece que cede.

Llegamos al hospital, y Carlos se acerca a un médico.

  • No se preocupe, ha sido una caída muy floja, pero al ser mayor, es mejor que se quede en observación.
  • Pero, ¿cómo se ha caído?
  • Por lo visto, estaba subiendo las escaleras y tropezó. No tiene nada fracturado, ni ninguna lesión, ha venido por su propio pie, porque la dolía un poco el tobillo. Por estas cosas no solemos llamar a los familiares, pero ella nos ha pedido que le llamemos.

Hombre yo creo que lo mas normal es que te llamen no?, me digo yo a mí misma.

Ponemos rumbo a la habitación, y cuando vamos a entrar Carlos se dirije a mí:

  • Sofía, estás a tiempo de esperarme aquí, te prometo que no voy a tardar.
  • No, voy contigo.

Con la mejor de mis sonrisas nos encaminamos a la habitación donde tienen a la madre de Carlos.

  • Hijo, menos mal que has venido, no te imaginas el golpe que me he dado, casi me da algo.

Menuda mujer, es guapísima, es rubia y tiene los ojos claros, no tiene ni una arruga, se nota que se cuida muy bien.

  • Hola mamá, la enfermera me ha dicho que el golpe no ha sido fuerte y que no tienes nada, así que estate tranquila. Ella es Sofía, una amiga.
  • Ah, creía que ibas a venir solo.

No me esperaba esa respuesta tan fría, pero bueno con mi mejor cara la digo:

  • Hola, siento mucho lo del golpe, espero que se mejore pronto.

No me mira a la cara, pero, ¿qué coño le pasa a esta mujer?, ¿que la he hecho yo?. No me gusta prejuzgar a la gente, pero por lo que veo Carlos tenía razón , su madre es una bruja.

  • Hijo, ¿ te quedarás conmigo esta noche verdad?
  • No mamá, he venido a verte, ahora voy a llevar a Sofía a su casa y mañana a primera hora vengo a verte.
  • Siempre estás poniendo excusas para no pasar tiempo conmigo, ni estando aquí en el hospital puedes quedarte, ya no sé que hacer.

¿Perdona? o yo soy muy retorcida, o está dando a entender que se ha caído aposta.

  • No me voy a quedar. Mañana por la mañana vengo.

Sin más, la da un beso en la frente, me coge de la mano y nos vamos, no me da ni tiempo a despedirme.

  • Joder Carlos, menuda frialdad, creo que no le caigo bien a tu madre.
  • Nadie le cae bien a mi madre, solo le caía bien mi ex.
  • Bueno, tampoco tengo porque tener ninguna relación con ella, no te preocupes por mí.

Nos dirijimos hacia el coche, y cuando nos montamos Carlos me besa. Me besa tiernamente, parece que me esta agradeciendo que le haya acompañado. Me gusta me encanta, me hace olvidarme de todo.

  • Sofía, ¿porqué no duermes hoy conmigo?, me encantaría, por favor.
  • No puedo, mañana trabajo y no tengo ropa.
  • Pasamos por tu casa, y la coges. Mañana a las 9 en punto estás en la oficina yo me encargo de llevarte.

No le hizo falta mucho mas para convencerme, yo también me moría de ganas de irme con él, solo recordad su movimiento de lengua en mi botón del placer…. Me volvía loca.

  • Está bien.

Entro a mi casa, a mi madre por supuesto la digo que me voy a casa de Raquel a dormir y la digo que mañana nos vamos juntas al trabajo.

  • Ya estoy lista.
  • Estoy deseando, arrancarte esa blusa, y perderme de nuevo debajo de tu falda.

Joder, por favor un cubo de agua fría, porque voy a explotar.

  • No te pongas roja Sofi, sabes que te gusta tanto como a mí…
  • Es que como sigas así, me da a mi que no llegamos a tu casa.
  • ¿Y, porqué deberíamos de llegar?, vamos ha hacerlo aquí mismo.
  • ¿Aquí?, estamos en mitad de la calle, vale que tengas los cristales tintados pero…
  • Vamos atrás, no puedo aguantar.

Nos ponemos en la parte de atrás, me siento rara estamos en la acera de enfrente de mi casa, es de noche, sí, pero la gente pasa, no nos ve pero yo a ellos sí. Que situación mas extraña y a la vez que excitante.

  • Hacía mucho tiempo, que nadie trastocaba mi vida de esta manera. Me haces hacer cosas que nunca en mi vida hubiera pensado hacer, me vuelves loco.

Se me lanza, y sin miramiento me arranca la blusa, los botones salen volando… veremos a ver como vuelvo.

Esta vez, quiero ser yo la que le sorprenda. Le tumbo, y le empiezo a bajar el pantalón a la vez que le doy besos por todo el cuerpo… El sabe lo que se avecina, y le noto nervioso, eso me gusta, quiero que sienta lo que siento yo cuando me hace eso que tanto me gusta.

  • Prepárate para disfrutar nene.

Vamos, estoy como si de una película porno se tratara. Me agacho… y le chupo de arriba abajo, se la pelo, mmmm, que bien sabe, es tan grande, que casi no me cabe, pero quiero que enloquezca, quiero que se acuerde de esto, así que lo doy todo. Carlos tiembla, le miro, me encanta su cara, quiere más, quiere mucho más, pero yo también lo necesito, así que sin darle tiempo, subo y me pongo encima de él, y me la meto entera.

Es la primera vez que hacemos esta postura, y tengo que decir que me he quedado parada, me entra entera, me despierta 1000 emociones, y poco a poco me voy moviendo. Me encanta mirarle la cara, tiene cara de placer, de lujuria me gusta provocar eso.

También la situación lo merece, pasan cientos de personas por al lado nuestra y nadie sabe lo que está pasando, eso me excita aún más.

Carlos, me agarra de la cintura, y yo que estoy atope, empiezo a tocarme el clítoris, hago circulitos al ritmo que a mí me gusta, el ritmo que yo sé que va ha hacer que me corra.

  • Joder Sofía, me encanta ver como te tocas, eres preciosa.

Esas palabras me excitan, así que meto un turbo, pam pam pam pam, rápido, más rápido, muy rápido.

Hasta que le oigo gruñir, se corre, y yo también.

Nos corremos juntos! Que sensación más buena.

  • Carlos, me encanta follar contigo.
  • Me encanta escuchar eso.

Nos ponemos medianamente bien, y ponemos rumbo a casa de Carlos.

Nos duchamos, volvemos a follar, Carlos es insaciable y cada vez me hace cosas mas increíbles. Ningún polvo es como el anterior y eso me encanta.

Vemos un rato la tele, y nos dormimos, la verdad que estoy rendida.

A la mañana siguiente, a las 7 y media me suena el despertador. Carlos sigue durmiendo, así que decido indagar por la cocina y hacer el desayuno, le tengo que recompensar por todos los orgasmos que me dio anoche.

Hay un poco de todo, se me había olvidado que es rico! Me decido por unos huevos revueltos con bacon.

  • Vaya, que bien huele preciosa.
  • Hola, ¿qué tal has dormido?

Joder, como si de un adonis se tratara, se acerca, sin camiseta, con esos pantalones de pijama, bajos… y me agarra de la cintura y me besa… madre mía esto hace empezar el día con energía a cualquiera.

  • Mmmmm, nose si comerme el desayuno que estoy haciendo, o el que tengo delante.
  • Eres insaciable, me encantas. Vamos a comernos el que estás haciendo, y después te doy el postre.

Esto promete!

Menudo polvazo mañanero que hemos echado, este tío se mueve como dios.

Me deja en la puerta del trabajo.

  • Luego hablamos Sofía, que tengas buen día.
  • Igualmente Carlos, espero que tu madre esté ya mejor.

Me da un beso en los labios y me bajo del coche.

Raquel, me está esperando en la entrada del edificio.

  • Joder guapa, menuda cara traes.
  • Madre mía Raquel, menudo tío. No puedo casi ni andar.
  • Anda calla, que me das envidia. Vamos arriba la nueva ya ha llegado.

Nos la presentan, es muy guapa, morena y tiene el pelo largo. Tiene unos labios preciosos y unos ojos marrones pero muy bonitos, menudo pivón.

  • Hola, soy Sofía, lo que necesites aquí me tienes.
  • Muhas gracias, yo soy Laura.

Y me da dos besos.

Me transmite cosas muy buenas, tiene pinta de ser muy maja, seguro que nos llevamos bien.

Ha sido una noche increíble, espero que se repita pronto. No paro de pensar en tí.

Joder, me encanta, se me pone una sonrisa en la cara.

  • Uy, parece que te agrada mucho el mensaje eh!!

Laura, me saca de mi mundo, la respondo con una sonrisa, que maja por dios.

Yo tampoco paro de pensar en tí. Buen día!

Tampoco quiero ponerle mucho, que se lo curre un poco.

A las 17:00 recibo una llamada que me deja helada.

Sergio, ha empeorado, tengo que irme corriendo al hospital.

 

 

¿Conseguirá Sofía gustarle a la madre de Carlos?

¿Qué habrá pasado con Sergio?

Os espero mañana con un nuevo capítulo.

Os espero en Facebook!

 

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Miles de gracias!

 

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3 comentarios en “Capítulo 12

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